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Palabras
de Mariela Celis a cargo de Henrique Lazo en la presentación
del libro Al infierno se va en pareja de César
Landaeta
Realmente no tengo idea por qué me escogieron a mí,
para presentar este libro…digamos que no soy una gran lectora,
me he leído algunos libros de García Márquez,
uno que otro de Reynaldo Arenas, algo de Bryce Echenique, además
de El Nacional y El Universal todos los domingos,
Mafalda, Condorito y El Código Da Vinci…pero
el año pasado cayó en mis manos un libro que me iluminó
el camino, que me dio un pasaje a la felicidad: Cómo
mandar a la gente al carajo en 10 fáciles lecciones.
Ahí es cuando digo: “claro, ya sé por qué
voy a presentar el nuevo libro de César Landaeta”
y lanzo un mirada a mi historial clínico demente-amoroso…
Yo como la mayoría de las mujeres venezolanas, hemos ido
al infierno en pareja y es así precisamente como se titula
este libro: Al infierno se va en pareja,
un libro que acaba con todos esos mitos y etiquetas del amor en
pareja…
Con este libro usted encontrará las respuestas a tantas actitudes
dementes, impulsivas, sádicas, que por alguna razón
hemos justificado y aceptado como parte del juego de cupido…por
ejemplo: si alguna de las presentes o de los presentes le ha rezado
a San Antonio para conseguir pareja, o han sido victimas de un romance
tipo Messenger (lleno de emoticones, palabras en mayúsculas,
puntos suspensivos que denotan suspiros), son victimas de matrimonios
arreglados o son brujo-dependientes; en donde un tabaco, la borra
del café o la masa de una arepa y su respectivo relleno determinan
el futuro de una pareja, pues éste libro es la salvación.
Con él te olvidarás de frases trilladas como: “el
amor es ciego”, “el amor lo puede todo”…
o como cuando una tiene que agarrar un botellón de agua a
las 7:00pm luego que el marido llega cansado del trabajo.
Al infierno se va en pareja, te curará de ese mal
de llamar a tu novia o novio 17 veces al día, te quitará
esa idea loca de adivinar la clave del celular del otro y decir
algo como: “él es chévere, se nota que me quiere
y no importa que sea divorciado y que tenga cuatro muchachos”.
Quien no se ha encontrado una pareja “choucera” que
por cualquier cosita arma un escándalo en una farmacia, en
un concierto, en el Teresa Carreño o en plena autopista Caracas-La
Guaira y se baja del carro para irse caminando aunque tenga que
saltar en garrocha el viaducto…es ahí cuando una se
pregunta, ¿de quién es la culpa de que Lupita Ferrer
y Raúl Amundaray hayan tenido tanto éxito?
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