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Palabras
de Armando Tello en la presentación del libro
A
puntadas de Magaly Villalobos
Magaly, amigas y amigos:
Bienvenidos al bautizo de la 2da. Edición, en poco menos
de 2 años, del libro A puntadas, cuadernos de mitología
griega y psicología arquetipal, publicado por la editorial
Alfadil.
Ya desde 1975 en su libro “Re-imaginar la psicología”.
James Hilman, nos hablaba del retorno a Grecia, pero él no
se planteaba mirar hacia atrás a Grecia como un modelo de
gloria pasada de perfección, de elegancia y de claridad de
ideas; tampoco se trataba de ir en busca de los orígenes
dado que en Grecia es donde comienza nuestra cultura. El objetivo
de Hillman consistía en “la búsqueda de visión
psicológica”, comprender qué es esa Grecia que
tanto atrae a la psique y qué encuentra la psique en ella.
En esta cultura griega, en el arte, en el pensamiento y en la acción
está su origen policéntrico mítico. Ese fue
el mundo psíquico imaginativo que hizo posible la gloria
de Grecia.
Ninguna otra mitología posee la misma complejidad y la misma
cualidad sistemática que la mitología griega. Además,
actúa más como psicología que como religión.
Regresamos a Grecia con el fin de redescubrir los arquetipos de
muestra mente y de nuestra cultura. La fantasía regresa allí
para hacerse arquetípica. Grecia subsiste como una esencia,
más que como un paisaje. Es como una metáfora para
el reino de la imaginación en el que los arquetipos han sido
remplazados como dioses, no como historia literal, sino como las
cualidades eternas de la imaginación, de lo que sucede ahora,
en la realidad psíquica, ofreciéndonos la posibilidad
de revisar nuestras almas.
Tal como nos cuenta Magaly Villalobos en A puntadas, escogí
la mitología griega por la importancia y trascendencia que
ha tenido en la cultura occidental y por lo pródiga que es
esta literatura mítica, cuyo núcleo encierra un aprendizaje
en lo psíquico. Nos narra Magaly: “A puntadas, es el
producto del material de trabajo (y de las experiencias vividas)
compilado a lo largo de 18 años de docencia ininterrumpida
y está dirigida principalmente a los integrantes de los cursos,
por lo cual el lenguaje utilizado es fundamentalmente coloquial.
En los cursos se realiza una lectura activa de mitología
griega y psicología arquetipal, lo cual nos permite manejarnos
en un estilo particular, con el lenguaje universal de las emociones.
Surge así, una dinámica de grupos, en una interacción
bidimensional de conocimientos, reflexiones y emociones, en la cual
los participantes gozan de un espacio donde cuestionan, polemizan,
disienten, contradicen, amplían y expresan sus experiencias
personales”.
Es decir: “un despelote”, despelote que al fin y al
cabo permite tejer un hilado con el que Magaly va (a puntadas) elaborando
un tramado. Como participante de estos cursos de Magaly, hemos asistido
pensando que se trataría de un curso para la formación
de conocimientos en mitología; sin embargo, después
del ciclo llamado nivel 1, experimentamos un aprender del alma o
un movimiento de la psique, que nos impulsa a continuar en el nivel
2 y hasta el 2.7, porque no hay 3.
Como resulta difícil describir lo que sucede en estos cursos,
he tenido que recurrir a la escritura de María Fernanda Palacios
cuando describe lo que ocurría en los seminarios de mitología
griega que impartía López Pedraza en la Universidad
Central, allá por los años 76 al 89. -Dice María
Fernanda: “La clase siempre comienza con unos pases de tanteo
como quien busca el terreno adecuado… López Pedraza
recuerda algo que se dijo el viernes pasado, retoma un comentario
de los asistentes o se refiere a alguna novedad: las lluvias de
semana santa, por ejemplo, un crimen de página roja, un sueño,
son motivos para encauzar la clase- de pronto, sin darnos cuenta,
noto que ya estamos hablando de dinámicas de estudio”.
Es como un preludio antes de entrar en materia, antes de empezar
a leer y comentar, lentamente, las páginas que trae escritas
para hoy.
De ese seminario no hay apuntes, solo memoria: para anotarlo habrá
que ser músico o coreógrafo de la psique, habría
que transcribir un ritmo siempre distinto, las pausas, los súbitos
silencios, la elocuencia de los gestos, la vivacidad de ciertas
expresiones, esa sabrosísima oralidad de López Pedraza,
la espontaneidad de los concursantes, el contrapunto de la emoción…quizás
ahora comienzo a comprender qué nos movía de manera
tan poderosa; porque más allá de todo el interés
que tenían por si mismos los estudios de mitología,
más allá del enfoque novedoso con que los abordaba,
en esas tardes, había algo más que me atrevo a llamar
milagroso: el sentimiento muy íntimo y personal de un “despertar”,
que independientemente de aquello que nuestra inteligencia podría
captar, la psique es quien estaba siendo convocada. Pero…Magaly
nos dice: “A puntadas no solo invita al lector a profundizar,
a hurgar dentro de su psique, es una iniciación, un camino
mitológico, un viaje en el cual al conocer los mitos, sabemos
más de nosotros mismos y de nuestro mundo, develando misterios,
haciendo conexiones cual hebras que se van hilvanando, tejiendo
una trama…la urdimbre…una experiencia de vida”.
Vivir el mito es una experiencia divina, sagrada, implica la vivencia
de conocimiento de si mismo, es decir, concienciar lo inconsciente,
lo desconocido, proceso que conduce a la individualización.
Nos dice Eric Dodds en su libro Los griegos y lo irracional: El
pensamiento mítico es un pensamiento en imágenes y
su lógica es completa o parcialmente la lógica de
la
emoción (feeling) como la coherencia de un sueño…o
de una obra de arte, no la lógica de la ciencia o de la filosofía.
Nos decía Unamuno: Lo que queremos y necesitamos es alma
y alma de bulto y de sustancia.
Esto sin duda es lo que encontramos en A puntadas. Gracias y que
pronto vengan otros libros y nuevas ediciones de Magaly.
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